¡Vecina no estás sola! Solidaridad y poder popular para afrontar la crisis sanitaria

¡Vecina no estás sola! Solidaridad y poder popular para afrontar la crisis sanitaria

La Covid19 nos lleva a una crisis que nos recuerda a la de 2008, de la que aún no nos habíamos recuperado. Pero por suerte hay espacio para la esperanza. Las clases populares vemos de nuevo que sólo nos tenemos a nosotras y, si no preparadas, ya estamos experimentadas y organizadas, gracias a las estructuras populares construidas en los últimos años

A raíz de la pandemia provocada por la Covid-19 y el estado de alarma en el que vivimos desde hace ya más de dos meses, estamos a las puertas de una crisis sin precedentes. Según los últimos datos, en Catalunya ya tenemos más de 650.000 personas afectadas por ERTE, el Departament de Treball habla de 80.000 trabajadoras y trabajadores que llevan sin cobrar nada desde el 15 de marzo.

Son datos escalofriantes que nos hacen recordar la crisis económica de 2008, de la que aún no habíamos salido y que se ha cobrado vidas desesperadas frente a la situación de perder el hogar por no poder pagar. Más de un millón de familias desahuciadas en poco más de una década no es para bromear. Son millones de personas con sus vidas truncadas por una situación sobrevenida de la que cuesta mucho salir. Cuando lo has perdido todo y te tienes que enfrentar a sueldos precarios, contratos temporales y a una especulación en alza del precio del alquiler, es prácticamente imposible levantar cabeza.

Debido a esto, en los últimos años hemos visto cómo en cada barrio, pueblo y ciudad, la gente se organizaba para defender sus hogares. Hemos visto cómo cada vez más, somos las personas afectadas y la juventud más combativa con su futuro en juego, las que a pie de calle, defendíamos la vida ante una precariedad que no se detenía. Lo hacíamos, hacemos y haremos, tejiendo redes de solidaridad, protesta y lucha, llevando la autoorganización y la solidaridad por bandera.

En este marco social hemos llegado hasta aquí. La entrada en nuestras vidas del coronavirus, el estado de alarma y el confinamiento, que como efecto directo sobre la clase trabajadora tiene la pérdida clara de ingresos debido a la parada de la actividad económica. ERTE, EREs y destrucción de autónomos y pequeñas empresas. Esto deriva de nuevo a ver crecer las colas en los repartos de alimentos, los servicios sociales desbordados y el número de familias despojadas.

Pero por suerte hay espacio para la esperanza. Las clases populares vemos de nuevo cómo sólo nos tenemos a nosotros para salir de esta situación y, si no preparadas, nos coge experiementades y organizadas, gracias a las estructuras populares construidas en los últimos años.

Sólo empezar el confinamiento, hemos visto o sido protagonistas, de cómo muchos barrios, pueblos y ciudades se empezaban a organizar Redes de Apoyo Mutuo para dar respuesta a las necesidades de miles de familias que el Estado ha vuelto a dejar de lado. Un tejido comunitario que pone la vida en el centro, dedicándose a hacer un servicio humanitario más que necesario, que hace realidad la frase: vecina no estás sola.

»Tranquila, ya no estás sola», fueron las primeras palabras que oí, hace ocho años, cuando pisé por primera vez una asamblea de la PAH. La PAH que desde 2009 ha dado respuesta y puesto luz en la vida de miles de familias por todo el estado, priorizando el apoyo mutuo y la acción comunitaria, como base de su fuerza como movimiento social referente en la lucha por el derecho a la vivienda.

Porque si hay algo que la hace fuerte, es la gente que una vez llega desamparada a la PAH, convierte el sufrimiento en coraje, para defender su hogar y el de las otros. Las medidas y ayudas promovidas por los gobiernos en materia de vivienda durante el estado de alarma son claramente insuficientes y dejan a mucha gente fuera. Por ello, las PAHs de Catalunya nos hemos puesto a disposición de todas las Redes de Apoyo Mutuo que se están creando en todo el territorio.

Queremos compartir nuestra experiencia, conocimiento y recursos en materia de vivienda, para seguir dando respuesta a las vecinas que se están dirigiendo a las Redes de Apoyo Mutuo y se encuentran que no pueden pagar el alquiler, la hipoteca o los suministros básicos, que están ocupando un piso o que temen ser desahuciadas.

Sólo con un movimiento popular y que se sostiene con la capacidad de cuidarnos las unas a las otras, podremos ganar la lucha por el derecho a la vivienda. Recuerda: ¡Vecina no estás sola!

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